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Fuente: La Opinión de Málaga
El turismo extranjero, y principalmente británico, protagonista, con un crecimiento acumulado de más de 16 puntos en los primeros siete meses
El turismo extranjero volvió a erigirse el pasado julio en el protagonista del crecimiento que experimenta la industria en la provincia. Según el Instituto Nacional de Estadística, Málaga cerró el primer mes de la temporada alta con 2.129.357 pernoctaciones, lo que significa un 4,6 por ciento más que en el mismo periodo de 2010. Una cifra que se eleva hasta el 5,1 si se tiene en cuenta en exclusiva a la Costa del Sol y que enaltece como nunca el comportamiento de los turistas foráneos, sobre todo, británicos, que han tomado el relevo del mercado nacional, actualmente adormecido. Los números, que, en líneas generales exhiben una subida más abultada que la del pasado año, consolidan una tendencia que tiene su reflejo directo en los indicadores que miden las estancias contratadas en la provincia, donde los extranjeros superan ya a los españoles, con un total de 1.207.778 en julio, un 12, 03 por ciento más que en el anterior ejercicio. La evolución del turismo extranjero, que el verano pasado se mostró más rezagado que el doméstico, se torna todavía más grandilocuente en el acumulado del año de la Costa del Sol, que se anota ya un incremento del 16,55 por ciento frente al descenso de algo más de 7 puntos del nacional, que en 2010 sustentó la economía del sector en la provincia. En lo que respecta a llegada de viajeros, los datos apuntan una subida en Málaga del 3,06 por ciento, motivada tanto por los turistas internacionales (+5,7%) como por los españoles (+0,8%). No obstante, estos últimos representan la única negativa del mes en el capítulo de pernoctaciones, con una bajada del 3,6 por cien, provocada, en gran medida, por las incertidumbres de la economía. Los buenos resultados de Málaga, que acaparó el 39 por ciento de las estancias de la región, catapultaron de nuevo a Andalucía, que abundó en la tónica de la provincia con una subida de viajeros del 2,4 por ciento y una cifra global de noches de hotel cercana a los 5,5 millones, lo que supone un tres por ciento más y un nuevo valor de récord para un mes de julio en la comunidad. En el caso de la región, los movimientos de extranjeros también fueron determinantes, con un refuerzo de las pernoctaciones del 13,9 por ciento. En lo que lleva transcurrido de año, Andalucía suma 8,6 millones de viajeros y más de 24 millones de estancias contratadas, lo que se traduce en incrementos del 5,2 y el 4,9 por ciento, respectivamente. A la luz de estos datos, el consejero de Turismo, Luciano Alonso, insistió en las buenas perspectivas del verano, que concluirá presumiblemente con una subida superior al 2,5 por ciento respecto a 2010. El responsable autonómico se mostró satisfecho con el balance de julio, aunque declinó cualquier tipo de triunfalismo. «Debemos seguir trabajando para que este incremento no sea coyuntural y se haga extensivo al resto del año», indicó. En este sentido, aludió a la apuesta promocional de la comunidad, que prepara una nueva ofensiva para el último cuatrimestre, con un presupuesto de 8,2 millones de euros. En esta misma línea de prudencia se expresó José Carlos Escribano, presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), que subrayó la importancia de la reactivación del turismo británico, una de las bazas tradicionales de la provincia. En su opinión, los datos alusivos a julio deben interpretarse con un optimismo «moderado», ya que también responden, en parte, a la aportación de los turistas procedentes de los países árabes afectados por las revueltas, los llamados turistas prestados, acaso el gran desafío de este año para la industria. «Debemos insistir en la seguridad y la calidad, que son dos de nuestras ventajas competitivas», resaltó. El análisis de julio también ha deparado cifras positivas en lo que se refiere al empleo, con un repunte del 6,84 por ciento en la Costa del Sol, así como en la estancia media, que se elevó ligeramente hasta alcanzar los 4,14 días. La ocupación fue del 77,6, un 3,2 más que en 2010. Los precios, por su parte, bajaron un 0,3 por ciento.
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